miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los invisibles


Y seguimos con Honduras, ya ven, porque cada vez son menos quienes lo hacen y eso no me gusta nada de nada. Bajo la novedosa estrategia del "Smart Power", la última etapa de un cambio ilegítimo de gobierno se culmina con la celebración de unas elecciones à la carte, para vestir de democracia algo que no lo es. Después se impone un lánguido silencio informativo para serenar las aguas. Que no se hable más del tema. Ha vuelto la democracia. Qué bien. Aquí no ha pasado nada. Circulen.

El que quiera creerse el cuento, adelante, es libre de hacerlo. Pero es bueno que se conozca de cerca lo sucedido y por eso les traigo el enlace a un vídeo suficientemente ilustrativo (85 minutos), para que lo invisible se nos vuelva visible y, entonces sí, opinemos lo que queramos opinar al respecto de la democracia hondureña y de lo que cabe o no cabe bajo un paraguas constitucional.

Lo que está meridianamente claro es que en Honduras se ha cercenado la libre expresión de un pueblo. Se demuestra así una vez más que, en los países del Tercer Mundo, la democracia sólo sirve cuando no pone en riesgo los intereses de las clases dominantes. El ricino se aplica a las clases populares en forma de golpes de estado más o menos encubiertos cuando se vuelven díscolas. Y los militares parecen estar siempre prestos a ayudar en cuanto sea menester. Me refiero a los altos mandos que no parecen tener escrúpulos a la hora de destituir presidentes elegidos democráticamente, que para algo estudiaron en la academia militar Escuela de las Américas.

Esa academia sigue en el mismo lugar (en Columbus, Georgia, E.E.U.U.), haciendo las mismas cosas feas (feas por antidemocráticas) de siempre. Lo del "Smart Power" es sólo para la galería. El azúcar que se le echa al ricino.

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