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martes, 18 de octubre de 2011

Una conversación en Twitter



Le ha salido rana el Twitter a Mariano Rajoy. Lo que sigue es una conversación mantenida por su equipo de redactores con uno de esos malos patriotas que no caben en el grupo de "todos los españoles" a los que Mariano dice representar. La conversación, según Público, fue tal que así:

@Joansinmiedo (15 de septiembre)
"¿sabías que el país de la UE con mayor porcentaje de trabajadores en pymes es la próspera Grecia?".
@marianorajoy (casi tres semanas después)
"Frente a problemas, soluciones. ¿Conoce nuestras propuestas al respecto?"
@Joansinmiedo
"Algunas, como por ejemplo que queréis quitarme el derecho a contraer matrimonio. Fascistas".
@marianorajoy
"¿Podemos pensar diferente sin necesidad de que se nos insulte?"
@Joansinmiedo
"No, en un asunto así, no. Queréis ROBARME mi derecho a contraer matrimonio civil, no lo vamos a tolerar"
@marianorajoy
"Escucharemos a todos y tomaremos una decisión".
@Joansinmiedo
"'todos'. ¿Os habéis creído que mis derechos dependen de a quién preguntéis?"
@marianorajoy
"Trataremos de escuchar a la mayoría, a usted también."
@Joansinmiedo
"MIS DERECHOS NO DEPENDEN DE MAYORÍAS. A ver si os entra en la cabeza ya."
@marianorajoy
"Las reformas legislativas sobre el derecho a la vida también se establecen según la mayoría; como todas."
@Joansinmiedo
"El derecho a la vida también depende de las mayorías. Tremendo, puro nazismo."
@marianorajoy
"No manipule nuestras palabras. Hemos dicho reformas legislativas sobre el derecho a la vida."
@Joansinmiedo
"¿Depende el derecho a la vida de lo que diga la mayoría? Si es que no, ¿por qué mi derecho a casarme sí?"
@marianorajoy
"Estamos seguros que estamos ante un gran demócrata que respeta las opiniones de todos. Como nosotros las suyas. Buenas noches."
@Joansinmiedo
"Yo respeto que opines lo que quieras, pero mis derechos civiles ni tocarlos."

Es bueno que conversaciones como ésta sean del dominio público, en vista de que Rajoy persiste en ser el candidato más críptico de la historia mundial. Da igual que no diga nada: "por sus hechos los conoceréis". Y esta conversación de Twitter, aparentemente intrascendente, es un hecho. Y, por lo esclarecedora que resulta, un hecho de los gordos.

lunes, 8 de agosto de 2011

¿¿¡¡Perdón!!??


¿Millones de euros del dinero público para recibir al Papa? ¿De un dinero público que, sin embargo, no puede cubrir las prestaciones sociales de este país, sumido en los recortes que conlleva una profunda crisis? Si Jesucristo levantara la cabeza enfurecería con tales mercaderes. ¿Millones de euros para recibir a un tipo homófobo y en connivencia con peligrosos pederastas? ¿Estamos locos o qué? Y para llevar adelante este escándalo sacan sus escuadrones a la calle, en una suerte de razzia a favor de Ratzinger que ofende a los limpios de corazón y a los indignados con razón. Belicosos. ¿Que la ciudadanía no puede tomar la plaza para tratar de desfacer vuestros graves entuertos pero vosotros podéis instalar 200 confesionarios en el Retiro? ¿¿¡¡Perdón!!?? ¿Confesionarios? ¿Pero estáis de broma o qué? Provocadores.

No dejen de leer el artículo completo de Ruth Toledano en El País. No tiene desperdicio.

lunes, 11 de julio de 2011

Zabi


En Afganistán parece ser que existe la costumbre de amenizar las celebraciones de boda con la actuación de un travestido que es contratado para la ocasión. En algunos casos, la celebración va mucho más allá e incluye la muerte y posterior descuartizamiento de ese ser impuro a ojos de Alá. Después, las piezas son enviadas a la familia del pecador, para que aprenda.

Los creyentes de cualquier religión deberían hacer un esfuerzo real en depositar toda la confianza en su propio dios para que fuera éste quien impartiera justicia. Esto de ser ellos quienes tengan que 'ejecutar' (nunca mejor dicho que en este caso) los designios divinos es un marrón tremendo, porque, en un país normal, los asesinos de Zabi estarían ya frente a un juez y no reponiéndose alegremente de su resaca entre los vítores de los vecinos.

Nunca se insistirá lo suficiente en el dicho aquel que dice que "La religión es un insulto para la dignidad humana. Con o sin ella, habría buena gente haciendo cosas buenas, y gente malvada haciendo cosas malas, pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta religión."

El caso de Zabi es un claro ejemplo de esto. Conocedor en propias carnes de la hostilidad salvaje que le rodeaba, él mismo pedía que le ayudaran a salir de su país. Ese mismo país al que exportamos 'exitosamente' nuestra democracia hace ya la tira de años y en donde parece que aún quedan unos pequeños flecos por arreglar y que por eso seguimos allí... a bombazos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Guía contra la estupidez 2


Todavía no me había dado tiempo de tranquilizarme, después de la noticia de hace apenas 48 horas -la de una supuesta guía contra la homosexualidad auspiciada por el obispo de Alcalá de Henares-, cuando hete aquí que desde el otro lado del mundo nos llega la siguiente frase del ministro de salud de la India, Ghulam Nabi Azad (el pavo de la foto): "La homosexualidad es una enfermedad y es antinatural". No se queda ahí este ignorante manifiesto de las directrices de la OMS que, por su cargo, debería conocer. Añade el tipo: "esta enfermedad ha llegado a la India desde costas extranjeras y no es buena para el país". Me quedo con el detalle de que provenga de las costas -y no de las mesetas o de las cadenas montañosas o de las superficies comerciales- extranjeras. De las costas.

La elaboración de una efectiva guía contra la estupidez se está volviendo un asunto cada día más apremiante.

miércoles, 6 de abril de 2011

Citas insuperables (77)


"Pues yo quiero hablar de lo que me ofende a mí y que no sólo no está sancionado por la ley sino que además a la institución que lo defiende se le premia en forma de recursos y privilegios. A mí me ofende profundamente que llamen asesinas a las mujeres que abortan o a los profesionales que practican abortos, me ofende profundamente que digan que la homosexualidad es una enfermedad, me ofende profundamente que se haga sufrir sin sentido a la gente que están en estado terminal porque hay que aguantarse con lo que dios te mande. Me ofende profundamente que me llamen puta si no sigo los cánones sexuales establecidos por la Iglesia Católica, me ofenden profundamente cuando dicen que el sida es el castigo divino de los disolutos, etc., etc., etc." - Reyes Montiel, diputada de IU en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Y yo... ¿qué voy a añadir? Nada. Sólo recomendarles que lean el escrito completo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Citas insuperables (76)


"La gente está siendo atacada por no apoyar las relaciones entre personas del mismo sexo. Cuando expresan sus creencias sobre la naturaleza humana, que también son expresión de sus convicciones religiosas u opiniones sentadas sobre hechos científicos (sic), son estigmatizados, y peor aún, vilipendiados y perseguidos" - Silvano M. Tomasi, arzobispo del Vaticano y representante de ese Estado dictatorial en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Génova.

Defíname el término 'persecución', su Ilustrísima, que, de eso, el Estado al que usted representa sabe mucho.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

B-XVI y la naturaleza de las cosas


Dice Ratzinger que la homosexualidad es algo que está contra la naturaleza. Sostiene que no hay que discriminar a las personas homosexuales, pero, a renglón seguido, este superadministrador urbi et orbe de la moralidad las llama inmorales (menos mal que no había que discriminarlas).

Tengo a Ratzinger por un tipo de lo más instruido, y no se comprende que mienta tan descaradamente y a sabiendas precisamente aquél que, por su condición de mensajero directo de Dios, jamás debería hacerlo. Porque lo cierto es que la homosexualidad está plenamente presente en la naturaleza, tanto en la especie humana como en miles de especies más y esto lo sabe perfectamente este pedazo de docto cura alemán que tan bien se hace el sueco cuando le conviene.

Para más inri, no contento con descoyuntar la realidad todo lo que haga falta para adecuarla a sus tesis, va este hombre de dios y se dedica a recluir a todos los humanos homosexuales en el delicado jardín de lo moral y lo inmoral, en el que apenas queda ya sitio, pues son legión los curas de su congregación que aguardan allí el veredicto divino a causa de la pederastia o de su encubrimiento (a ver qué es aquí lo verdaderamente inmoral, padrecito).

En verdad os digo que no sé para qué abre la boca este gris individuo, si, cada vez que lo hace, la caga. Va de equivocación en equivocación sin coger resuello y, que yo recuerde, sólo ha sido infalible cuando hace apenas unos días ha dicho que lo de la infalibilidad papal es un bulo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Una carta como mil soles


Tal vez le extrañe, distinguido señor, que nos dirijamos a usted utilizando un tratamiento civil al cual, probablemente, no está acostumbrado; sin embargo, es evidente que no ha sido usted lo que se dice un padre para nuestros hijos e hijas ni para nosotros, por cuya razón no debe extrañarle que no le otorguemos ese tratamiento. Los infrascritos sabemos muy bien qué cosa es ser padre, Sr. Ratzinger, porque nosotros lo somos de jóvenes homosexuales –también de heterosexuales- y, al contrario de usted, siempre hemos estado incondicionalmente al lado de nuestros retoños, en particular de los que más lo necesitan, y jamás hemos pensado que nuestros hijos heterosexuales tengan más derechos que nuestros hijos homosexuales.

Conociendo su discurso, ya sabemos que la condena que sin duda hará de nuestros hijos vendrá enmascarada, como siempre, por las marrulleras expresiones que utiliza para decir que a pesar de lo mucho que los ama, no puede reconocerles el derecho a vivir con la persona que quieren porque no pueden casarse y formar una familia -de la cual se reserva usted, en exclusiva, el concepto e incluso la definición-; intentará por todos los medios desautorizar las leyes legítimas emanadas de un parlamento democrático (por cierto: usted no ha sido elegido democráticamente, y ya sabe que “vox populi, vox Dei”). Lo cierto es que llega a usted a nuestra tierra precisamente cuando estamos a punto de votar, lo que nos lleva a preguntarnos si su visita se debe a una casualidad. Dirá, también, que a pesar de amar tanto a nuestros hijos e hijas, no puede hacer otra cosa que defender la que siempre ha sido la doctrina de la Iglesia…

¡Pues no, Sr. Ratzinger, no! Ninguna de las dos cosas: ni es cierto que ame usted a nuestros hijos, ni es cierto que la negación de los derechos de las personas homosexuales sea una tradición sempiterna y unívoca de la Iglesia (del cristianismo, por supuesto, no lo es en absoluto).

La primera premisa –nos referimos a la del supuesto amor a nuestros hijos- es tan fácil de refutar que incluso sonroja por sabida: no abundaremos, pues, en ello; es suficiente con decir que sin duda se trata del mismo amor que uno de sus antecesores decía profesar por los judíos a la vez que se negaba rotundamente a excomulgar a Hitler, o del que mostraban los inquisidores hacia los pobres reos mientras ardían en la hoguera diciéndoles la clásica frase “a mí me duele más que a ti”… No, Sr. Ratzinger, gracias: amores como estos no los queremos para nuestros hijos ni para nadie.

Bastante más difícil, a causa de la manipulación y de la ocultación que se ha llevado a cabo, resulta la refutación de la segunda premisa de su argumento: la que afirma que dice usted lo que dice, no por falta de amor, sino por la fidelidad debida a los principios inalterables de la Iglesia: más difícil de refutar, sí, pero no imposible; porque resulta que la Iglesia Católica bendijo, otrora, la unión de personas homosexuales en una ceremonia llamada “adelfia”, e incluso llegó a canonizar a alguna pareja; y, aunque se ha procurado mucho que el hecho no fuera conocido, está documentado de forma suficiente para ser demostrado: o es que no recuerda usted a San Sergio y a San Baco y a Santa Perpetua y a Santa Felicidad, por citar sólo una pareja de cada género?Tampoco los evangelios canónicos le autorizan en absoluto para erigirse en campeón universal de la homofobia. Es un hecho que en ninguno de los cuatro se condena la homosexualidad y, aunque existe, en efecto, una pequeña referencia negativa en una epístola, es fácil deducir, por el contexto, que lo que pretende en realidad el apóstol es desmarcarse de los griegos para contentar a los compatriotas: el texto dice que “lo practican los griegos”, ya que estos admitían que los derechos de las personas homosexuales: no en vano debemos a Grecia los principales fundamentos y referentes de la cultura occidental, incluida la democracia.

Debemos preguntarnos, una vez hemos llegado este punto, en qué fundamenta usted la implacable condena que hace de nuestros hijos e hijas, visto, como acabamos de ver, que no es el amor ni la tradición sempiterna de la Iglesia, ni las palabras de Jesucristo. ¿Tal vez la moral? Por Dios, Sr. Ratzinger –y no es una frase-, ¿cree usted de veras que su Iglesia está en el mejor momento para ponerse a pontificar sobre moral sexual?

Por nuestra parte, creemos haber llegado a una conclusión sobre sus verdaderas motivaciones: nos ha dado usted una buena pista, hay que reconocerlo; porque resulta que también anatematiza todas las relaciones afectivas, en general, cuando no son meramente reproductivas. Todo cuanto se refiere al amor le da a usted pánico, Sr. Ratzinger: solamente le interesa la reproducción, y eso le delata. Ha venido a defender un único modelo de familia y a condenar todas las demás porque está usted, como siempre, al lado de los poderosos, de los que necesitan carne de cañón y mano de obra barata: soldados y asalariados precarios. Con nosotros no cuente, Sr.Ratzinger: nosotros, que somos padres y madres, queremos que nuestros hijos e hijas, tanto si son heterosexuales como si son homosexuales -que de ambos tenemos- sean siempre un fin en sí mismos, vivan la plenitud de su dignidad humana, no estén sometidos a nadie y puedan conseguir la felicidad en un entorno de igualdad de derechos y de deberes.

Por cuanto hemos dicho, Sr. Ratzinger, usted no es nuestro padre ni, por supuesto, lo es de nuestros hijos e hijas. Venga por Barcelona cuando guste: es una ciudad preciosa; pero no venga a atizar el odio contra aquellos a quienes más queremos. Pasee por la ciudad, respire sus olores, guste de la gastronomía, goce del arte, de la alegría, de la bondad de la gente… y deje en paz, por favor, a nuestros hijos e hijas, que al fin y al cabo no le han hecho ningún daño a usted ni a nadie.

Atentamente.


Associació de Pares i Mares de Gais i Lesbianes

jueves, 4 de noviembre de 2010

Corta y Pega


Reconozco que lo de cortar y pegar es una herramienta que facilita muchísimo la redacción de los textos en el ordenador. Este blog, por ejemplo, contiene una sección denominada 'Citas Insuperables' que consiste en transcribir fielmente algo que alguien ha dicho en el colmo de su lucidez o del disparate... y para eso el 'Corta y Pega' es perfecto. Sin embargo, no conviene abusar del invento, porque lo mismo te acusan de plagio que te ves, sin comerlo ni beberlo, apareciendo ante la opinión pública como un machito homófobo como los de los chistes de Jaimito. Es lo que le ha pasado a Carlos López Riesco, alcalde de Ponferrada (León), que ha convocado un concurso para ocupar vacantes de bomberos y entre las diversas condiciones que impiden la participación, tales como toxicomanías, alcoholismo o determinados defectos físicos y psíquicos, ha incluido -y cito textualmente mediante el Corta y Pega- el "amaneramiento marcado". Los candidatos tampoco podrán sufrir "hermafroditismo verdadero o pseudo hermafroditismo". En cristiano y para entendernos, "abstenerse maricones".

En cuanto los medios se han hecho eco de estas cláusulas homófobas, el ayuntamiento las ha retirado del concurso. Aducen que su aparición ha sido involuntaria y debida a que habían cortado y pegado los contenidos de un concurso similar del año 1983 en el que se incluían estas condiciones (más propias de la 'Ley de Vagos y Maleantes' que otra cosa, ¿verdad?).

Pues aceptemos pulpo, pero con dos salvedades: Conviene mirar lo que se corta y pega, para decir exactamente lo que se quiere decir y sólo lo que se quiere decir. Yo lo hago siempre y no soy alcalde de nada. Y por otra parte, hace más de 40 años que la homosexualidad dejó de ser considerada internacionalmente como una enfermedad psiquiátrica y el documento culpable del desaguisado data de hace 27 años. Un documento impresentable que no desaparece después de cinco lustros, sino que se corta y pega, se corta y pega, se corta y pega...