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lunes, 20 de febrero de 2012

Toros



"Y de repente el toro miró hacia mí. Con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad."

El comentario que acompaña en internet a la foto y a la supuesta frase de un torero es el siguiente: "Esto es una versión real, dicha por el torero de la foto, quien dejó de torear desde ese momento y se volvió activista en contra de las corridas de toros."

No sé si esto cierto o ficción -en caso de ser cierto, el talento como literato no desmerecería el que tuviera como torero-, pero me parece que resume perfectamente la esencia de esas corridas que el PP reinstaura tan alegremente en la televisión que pagamos todos... y en horario infantil.

Injusticia inexplicable, innecesaria crueldad, muestras de un sadismo sociológico que creíamos superado, pero que, al parecer, forma parte del ADN de las derechas patrias. Impasible el ademán.

lunes, 24 de octubre de 2011

Tradiciones



“Los niños criados para extender la justicia, la bondad y la piedad hacia los animales crecen para ser más justos, bondadosos y considerados en sus relaciones con otros. Este entrenamiento del carácter resultará en hombres y mujeres de simpatías extensas; más considerados y más respetuosos de la ley. En todo respecto, serán ciudadanos más valiosos.” - cita apócrifa, leída hace pocos días en internet. ("Entrenamiento del carácter", "ciudadanos más valiosos"... ¿No me estará usted hablando de Educación Para La Ciudadanía, ese invento de los rojos para adoctrinar impunemente y a mansalva?)

En España se llama Fiesta Nacional (así, con mayúsculas) a la tortura pública de un animal. En algunos de sus pueblos se arrojan cabras desde los campanarios (quién lo diría cuando los sobrevuelas y los ves tan bonitos desde el avión...). En otros se prende fuego a los cuernos de un toro o directamente se le lancea hasta que muere desangrado. Dicen que son tradiciones que hay que preservar.

En Berlín (no sé yo en el resto de Alemania), los animales viajan en transporte público, tienen permitida la entrada hasta en los pubs y la municipalidad presta ayudas económicas a los dueños con escasos recursos, para facilitarles la manutención adecuada de sus mascotas. Y todo esto, que yo sepa, no proviene de ninguna tradición, pero igual acaba siéndolo a fuerza de repetirlo.

¿Y por qué estaba yo contándoles todo esto?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Tordesillas Blues


"Un grupo de entre cinco y diez personas pisaron entonces al toro, que todavía luchaba por levantarse. Le cortaron el rabo mientras este aún seguía con vida. Intentaron matarlo golpeándole en la cabeza con diversos objetos. Según pudo ver un investigador de Igualdad Animal, primero usaron un destornillador, pero el toro continuaba respirando. Usaron cualquier objeto punzante que tenían a su alcance, pero ninguno consiguió terminar con la vida de un agonizante Afligido, que bajo las lonas emitía una respiración entrecortada. Tras media hora de tortura, el astado fue finalmente apuntillado y falleció. Su cuerpo sería arrastrado y transportado hasta un tractor mientras los asistentes —incluidos niños— se acercaban a ver el reguero de sangre que dejaba." (más, aquí)

Hoy llevaré a mi hija a clase esperando que nadie en este país que nos acoge haya mirado ayer por casualidad para España y, más concretamente, para Tordesillas (Valladolid), con su fiesta popular del Toro de la Vega, que consiste básicamente en que todos los valientes del pueblo se cargan un astado a base de lanzas y de lo que encuentren.

Pero si tengo mala suerte y me preguntan por qué siguen existiendo este tipo de fiestas con animales en España, creo que en mi vergüenza sólo acertaré a responderles que la culpa es de los propios animales: ya sea matando toros o tirando cabras desde los campanarios, tienen un concepto de la diversión asqueroso.

viernes, 3 de junio de 2011

Felip Puig no tiene quien le escriba


Volvería a hacerlo. Y da las razones de por qué volvería a ordenar la acción policial de la Plaza de Cataluña. Los motivos son claros y suficientes para haberla ordenado, desde luego (asedios y ataques a los cuerpos de seguridad, rotura de camiones o emboscadas a policías por parte de cinco atacantes, por ejemplo). El problema es que no damos con los dichosos vídeos que demuestren que esto fue así. Es una contrariedad que, pese a la gran cobertura de medios en directo, sólo aparezcan imágenes como las que cierran esta entrada y que situan a Felip Puig en la estela de aquellos maltratadores patológicos que, mirando a su víctima aún sangrante, le decían con conmiseración y cierto tono de lástima: ¡mira lo que me has obligado a hacerte! Pasen y vean...



Y a lo mejor aún se anda preguntando este pedazo de pan por qué hay tanta gente pidiendo su dimisión.

lunes, 2 de mayo de 2011

Bradley Manning


Bradley Manning es el presunto autor de las filtraciones a Wikileaks de miles de archivos de la Guerra de Irak. Un disco regrabable, con portada de Lady Gaga, le servía de soporte para grabar los archivos en cuestión día tras día en su destacamento, sin levantar sospechas entre sus superiores. Lleva preso desde que un confidente decidió delatarle a las autoridades norteamericanas. Demasiado tiempo encerrado en una celda de seis metros cuadrados, 23 horas al día, con la luz siempre encendida y con prohibiciones tales como la de dormir vestido o meter sus brazos bajo la manta al tratar de dormir, entre otras lindezas denunciadas por Amnistía Internacional, todo ello -dicen- para evitar un posible suicidio (lo cual no carece de lógica, porque ¿quién no pensaría en suicidarse en condiciones así?).

Manning está aguardando de esta forma a que se convoque la corte militar que ha de juzgarle (alguien dijo alguna vez que la justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música).

Unos piensan que se le está dando un trato adecuado o incluso mejor que el que merece por traidor. Otros, como Daniel Ellsberg, piensan exactamente lo contrario: “Admiro el valor de Bradley Manning para sacrificarse y dar a conocer al público la futilidad de la guerra en Afganistán. Si ha hecho lo que se le acusa de haber hecho, lo felicito. Ha mantenido su juramento de defender la Constitución”.

Yo estoy con Ellsberg. En estos tiempos en los que el lenguaje disfraza la realidad con eufemismos y en el que tendenciosamente se nos ocultan las verdades más elementales, cualquiera que ayude a proporcionarnos información veraz es, además de un amigo, una persona justa. Salvar al soldado Manning es una prioridad moral. ¿Que cómo se 'salva' a un soldado? Aquí tienen algunas ideas.