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miércoles, 20 de julio de 2011

Citas insuperables (90)


"Estamos destruyendo el planeta y el egoísmo de cada generación no se preocupa de preguntar cómo van a vivir los que vienen después. Lo único que importa es el triunfo del ahora. Es esto lo que yo llamo la 'ceguera de la razón'." - José Saramago, casi  como si estuviera interpelando a un Aznar ensimismado y encantado de conocerse, que para nada considera que tenga que preocuparse por un problema que en todo caso tendrán sus nietos. Pero éste ultimo ha sido el mejor presidente de la historia de España y el otro un vulgar escritorzuelo... y, encima, filocomunista. ¿Cómo va usted a comparar?

viernes, 15 de abril de 2011

La Ley de la Madre Tierra


Seguramente llegará el día (más nos vale) en que esta iniciativa la tome la Organización de las Naciones Unidas, pero, por ahora, el honor le corresponde exclusivamente a Bolivia, que va a ser el primer país en dotarse de un Ministerio de la Madre Tierra y en otorgarle a la naturaleza el mismo rango de derechos que a los seres humanos, a saber:
  • el derecho a la vida y a la existencia;
  • el derecho a continuar ciclos vitales y  procesos libre de la alteración humana;
  • el derecho al aire  limpio y al agua pura;
  • el derecho al equilibrio;
  • el derecho a no ser contaminada;
  • el derecho a no tener su estructura celular contaminada o alterada genéticamente;
  • el derecho a no ser afectada por megainfraestructuras y proyectos de desarrollo que afecten el balance de los ecosistemas y las comunidades de los pobladores locales.
La lista incluye hasta once derechos, pero bastan estos siete para ejemplificar lo que la Ley de la Madre Tierra puede suponer en cuanto a cambio en la relación del ser humano con el mundo del que forma parte. Ya estoy oyendo a los ridiculizadores profesionales poniendo a caer de un burro a Evo Morales, tachándolo de hippie trasnochado, pero no tengo ninguna duda de que las generaciones futuras valorarán en su justa medida la importancia de este primer y decidido paso hacia la integración del progreso y la sostenibilidad en un mundo de recursos finitos. Un mundo de dimensiones limitadas y semicontaminado casi para los restos, en el que el crecimiento exponencial continuado se ha revelado como un absurdo y una entelequia, por mucho que constituya la raíz misma del sistema económico en el que chapoteamos tristemente desde hace ya más de dos siglos y que nos 'suicida' poco a poco. Así de irracionales somos y Bolivia viene a poner humildemente algo de raciocinio, en todo este potaje, con esa Ley. Bienvenida sea.

lunes, 14 de marzo de 2011

Fukushima Blues


La central nuclear de Fukushima, en Japón, es el nuevo Harrisburg, nuestro nuevo Chernóbil. Hugo Martínez Abarca hace la siguiente reflexión, a propósito de un hipotético debate sobre la idoneidad de la Energía Nuclear:

"[...] tenemos que plantearnos el dilema ético de si tenemos legitimidad para optar por asumir esos riesgos que no sólo asumiremos nosotros (quienes disfrutaríamos los supuestos beneficios de tener una fuente de energía más durante unos años) sino también las generaciones futuras que no habrán podido tomar la decisión ni participar de sus ventajas pero convivirán con los residuos que habremos enterrado con tanta seguridad como la que tuvimos al construir Fukushima."

La reflexión es mucho más amplia que este pequeño -pero más que acertado- extracto y no tiene desperdicio alguno. Lleva por título Escepticismo Nuclear. Les invito a que la lean.

lunes, 31 de mayo de 2010

Malditos bastardos


El delta del Mississippi fenece, mientras los ejecutivos de British Petroleum van ultimando los detalles de sus próximas vacaciones estivales que ya están a la vuelta de la esquina (¿Un hotelito de lujo en Abu Dhabi? ¿Un safari a los pies del Kilimanjaro? ¿Un crucero privado por las Seychelles? Son tantas las opciones...). Uno se pregunta cómo es que no tenían nada previsto para el caso de que sucediera una incidencia tan probable a corto, medio o largo plazo como una rotura de un conducto con el consiguiente escape de petróleo. Se llaman British PETROLEUM. Cabría pensar que es a eso a lo que se dedican profesionalmente, a la extracción y comercialización del oro negro, con unas garantías mínimas. Les veo en la tele con cara seria, como si estuvieran verdaderamente preocupados por la que han montado.

Si hubiera un gobierno mundial tipo la ONU, pero con lo que hay que tener, imponía a BP una multa de muy padre y señor mío (75 millones no es nada para ellos), se quedaba con todas sus instalaciones y acciones y les prohibía en adelante dedicarse al tema. Por gamberros. No descarto la cárcel ni Guantánamo. En una vuelta más de tuerca, les grabaría en la frente el logo BP a todos los altos ejecutivos, a lo Tarantino. Que vayan a Abu Dhabi, al Kilimanjaro o a donde el diablo perdió la chola, pero que todo el mundo, allá donde vayan, sepa quiénes son y lo que han hecho.

jueves, 7 de enero de 2010

The Big Hoax


Hoy les traigo una viñeta que me parece sensacional. Muestra una Cumbre Climática como la que acaba de celebrarse en Copenhague. En la pared pone: "independencia energética, preservación de los bosques, sostenibilidad, trabajos verdes, ciudades vivibles, renovables, agua y aire limpios, niños saludables, etc., etc."

El tipo de las gafas pregunta: ¿Y qué pasa si eso del cambio climático resulta ser un gran engaño y estamos creando un mundo mejor para nada?

Es la sagacidad del sensato discurso negacionista hecha viñeta.

lunes, 21 de diciembre de 2009

El clima no es un banco


Copenhague ha sido un fracaso. Obama, que podía haber aprovechado la cumbre para constituirse en un verdadero líder mundial, ha preferido barrer para casa miserablemente, quedándose en simple registrador de la propiedad del país que más contamina el mundo con diferencia. Una decepción enorme, que no es nada comparada con el daño que la falta de decisiones valientes y decididas va a suponernos a todos. Con todo, hubo voces sensatas, pero fueron desoídas, por aquello de matar al mensajero. Es una lástima que la determinación de los gobiernos más pudientes, a la hora de tapar los agujeros bancarios de la crisis económica, no haya asomado siquiera la nariz por la capital danesa en estos días. Y eso que el encuentro venía preparándose desde hacía más de dos años. De haberse tratado de una cumbre improvisada, el resultado no habría sido mucho peor, me temo. Decía Aznar no hace mucho, haciendo gala de su envidiable sentido común, que no hay por qué preocuparse por un problema que en todo caso sólo lo sufrirán nuestros nietos... o no. Todo apunta a que éste es el tipo de pensamiento que ha prevalecido estos días en Dinamarca. A tenor de la falta de acuerdos vinculantes, hay que concluir que desgraciadamente es así. Que se jodan nuestros nietos... o no. A mí, plin, que diría José Mari.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El cielo sobre Berlín


En Berlín, muchas son las cosas que llaman la atención al visitante y que, como nexo común, revelan la presencia de un alto grado de cultura cívica que, por desgracia, en España apenas existe. Son detalles que pueden perfectamente pasar desapercibidos, como el hecho de no oír nunca un claxon proveniente del tráfico que fluye silencioso y sin signos de agresividad aparentes. Otros saltan inmediatamente a la vista, como la constatación de que no existen barreras físicas en los accesos al metro -es muy fácil colarse- o que los animales de compañía -sobre todo los perros- tienen libre acceso a los transportes públicos y a los bares. En los arenarios de los parques suele haber juguetes -rastrillos, palas, coches, pelotas- que nadie se lleva a su casa, porque se entiende que son de uso comunitario. Mi hija tuvo el impulso natural de llevárselos, pero le hice ver que eran de todos y que los niños que vinieran al parque también querrían contar con ellos. Lo comprendió enseguida.

La gente es muy respetuosa con el medio ambiente -es la ciudad más ecológica de Europa- y con el espacio vital de los demás. El mobiliario urbano sufre un desgaste normal, ajeno al vandalismo enrrabietado que nos es familiar. La ciudad, pese a ser una capital de mundo con casi la extensión de Gran Canaria, se mantiene en una escala humana y amable -Berlín huele a bosque-; los grafittis proliferan por todas partes y lucen como la forma de expresión artística que son. No es extraño ver a ancianas con el pelo teñido de azul y piercings en la nariz desplazándose en bicicleta por las avenidas. En verano, la gente se vuelve loca con el sol y se baña sin ropa en las fuentes públicas. Nadie les recrimina por ello. La consigna parece ser: "Vive y deja vivir". Pero lo mejor de todo es que, en Berlín, es muy difícil ver signos de ostentación. Sin ir más lejos, yo he visto más Lamborghinis y Ferraris en Las Palmas de Gran Canaria en un solo día que en todo el tiempo que he estado en la capital alemana. De hecho, allí no he visto ninguno. Y no es porque no haya ricos -que los hay, y muy, muy-, sino porque la ostentación del dinero o de los símbolos de poder son considerados una cosa muy vulgar y, en cualquier caso, el sentido común de una sociedad altamente cívica dicta que lo último de lo que se puede presumir es de tener dinero.

Es cierto que todo esto que les cuento va perdiendo fuerza conforme la caída del muro va quedando en el pasado y la uniformización mercantilista del capitalismo se asienta progresivamente en una sociedad educada en el valor de la solidaridad. Porque yo les hablo, obviamente, del Berlín Oriental, la mejor parte de la ciudad. Cuando cierro los ojos, me imagino que paseo por sus calles, me arrobo en admirar el comportamiento de la gente que se cruza en mi camino, me olvido del surrealismo y casi no me acuerdo de Camps, de Fabra, de Trillo, de Rajoy, de Aznar...

jueves, 2 de abril de 2009

Packaging


De los EE.UU. guardo muy vivos recuerdos, a pesar de hacer ya más de diez años de mi última visita al país. De entre esos recuerdos hay uno que me asalta con fuerza cada vez que oigo hablar -o leo- de sostenibilidad: me veo en los inmensos pasillos de un hipermercado cualquiera, hipnotizado por el asombroso empaquetado de los productos y su espectacular presentación tipo cómic. La cosa es tal que así: reconoces el producto que estás adquiriendo por la foto del exterior del paquete, artísticamente retocada junto a unas tipografías muy trabajadas. El artículo es, en sí mismo, un perfecto anuncio publicitario y es difícil resistirse a comprarlo. Por ejemplo, el brécol va empaquetado en una bandeja cubierta de celulosa y con la imagen de un frondosísimo y lustroso arbolito de brécol en verde chillón que lo cubre todo. El brécol que va dentro no se ve. Recuerdo haber tenido entonces la seguridad de que un brécol expuesto a cuerpo gentil no lo habría comprado nadie, por sospechoso. La carne tampoco se la comprabas al carnicero. No había carnicero. No olía a carne. La res se encontraba ya completa y convenientemente despiezada en centenares de bandejas envasadas con celulosa. Era fácil ver que, con esta disparatada cultura del envasado, a los restos de carne caducada que quedarían sin vender se añadirían muchísimas bandejas de polietileno y plásticos varios. Esto precisaría, en el mejor de los casos, de un reciclaje extra. ¿Un qué? me preguntaron, confirmando así que estábamos en el caso peor.

Casi todo llevaba doble envoltura. A veces incluso tres y hasta cuatro capas, entre plásticos, papeles y cartones plastificados. Un disparate, y así lo dije. Alguien me hizo ver que el envasado (Packaging) era una industria que movía millones de dólares y generaba muchísimos puestos de trabajo en ese país. Me pareció que me invitaban a callarme y así lo hice por respeto, pero me quedé pensando que era absurdo gastar mano de obra y dineros en envolver un brécol para que la gente lo comprase sin verlo, en lugar de emplearlos en educar mejor a los consumidores para darles a conocer las bondades y el peligro casi nulo de un brécol desnudo. Lo sigo pensando. Debo de ser eso que llaman un elemento antisistema.

Yo lo llamo abrir los ojos. Contrariamente a la idea generalizada, nosotros NO somos el primer mundo. Como mucho, somos el segundo. Si alquien quiere experimentar lo que es el verdadero primer mundo, con su consumo inconsciente y exacerbado, la política del crecimiento por el crecimiento sin tener en cuenta las consecuencias y el derroche de recursos sin tino del que aquí tan sólo somos una caricatura, que vaya a Estados Unidos y se dé un salto por Los Angeles o Las Vegas. Así empezará a entender en qué consiste el 'American Way of Life' y por qué sólo parece poder sostenerse a base de guerras preventivas. O de llenar los océanos de basura, en el mejor de los casos. 

¿Alguno de ustedes tiene un gráfico de la basura diaria que producen los habitantes de cada país y me lo pasa? Más que nada por corroborar lo que para mí está claro.


sábado, 7 de marzo de 2009

¡Felicidades! (de momento)


Creo que estamos de enhorabuena. Granadilla se queda sin puerto (de momento). Se preserva un fondo marino de enorme riqueza ecológica, mientras las alegres previsiones de unos cuantos inversores se fastidian tristemente (de momento). Con la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, que implica de facto la protección indefinida de los sebadales del sur de Tenerife, salimos ganando todos (incluso esos inversores, aunque no lo sepan ver).

Las Islas Canarias son un lugar increíblemente privilegiado en cuanto a biodiversidad. Tal vez algunos de ustedes no lo sepan, pero hay muy pocos lugares en el mundo con mayor número de endemismos. Sin esfuerzo alguno -y tal vez por eso no le damos la debida importancia-, hemos tenido la suerte de nacer dueños de una singular riqueza que reclama nuestro cariño y cuidado. Preservar esta herencia natural para el futuro es nuestro deber, además de una sabia inversión a largo plazo. Y si por el camino resulta que no es conveniente que cada hijo de vecino aspire a tener un 4x4, pues yo no vería mal en absoluto que el gobierno canario limitase la presencia de estos artefactos a golpe de decreto. Y quien habla de todoterrenos habla también de carreteras, muelles deportivos o de cualquier otro elemento que deba ser integrado en el medio ambiente sin su permiso (sin el permiso del medio ambiente, quiero decir). Si el respeto entre las personas es algo muy bonito, hacia nuestro frágil entorno resulta indipensable. Estas islas están pidiendo a gritos mucha más seriedad en la planificación y gestión de sus limitados recursos naturales. Yo entiendo el discurso que vela por el progreso y la inversión privada como motor del mismo, pero percibo que ese progreso es cada día que pasa más depredador y menos 'progreso para todos'.

En lugar de un puerto más donde descargar pescado congelado, se pueden crear granjas agropecuarias que produzcan pescado fresco. Condiciones tenemos para eso (de momento). Y no sólo resulta más barato, sino que no ensucia y es más sano.


domingo, 22 de febrero de 2009

The Gold Rush (La Fiebre del Oro)


A veces nos llegan correos electrónicos que acaban de un plumazo (¿de un teclazo?) con las distancias y con el desconocimiento de lo que sucede en otras partes del mundo, sobre todo en lo que respecta al maltrato planetario. Sé que hay muchos casos similares que merecerían igualmente nuestra atención y denuncia, más bien un mar de ellos, pero por alguno hay que empezar, y éste no me parece que sea poca cosa:

Grandísimos depósitos de oro, plata y otros minerales han sido encontrados bajos los hielos de Chile y Argentina. Para llegar hasta ellos será necesario quebrar y destruir los glaciares -algo nunca concebido en la historia del mundo- y hacer 2 grandísimos huecos, cada uno tan grande como una montaña, uno para la extracción y otro para el deshecho de la mina.
El proyecto se llama PASCUA LAMA. La compañía se llama Barrick Gold. La operación esta siendo planeada por una multinacional de la cual es miembro George Bush padre. (Y digo yo: ¿para qué querrá este individuo todavía más dinero? Y digo más: ¿qué le ha hecho la humanidad a esta familia, por dios?).

El gobierno chileno ha aprobado el proyecto para que empiece este año. Si destruyen los glaciares, no solamente destruirán la fuente de un agua especialmente pura, sino que además contaminarán permanentemente los dos ríos de tal forma que nunca volverán a ser aptos para consumo por humanos o animales debido al uso de cianuro y ácido sulfúrico en el proceso de extracción. Hasta el último gramo de oro será enviado a la multinacional en el extranjero y ni uno le quedará a la gente a quien le pertenece esta tierra (encima de cornudos, apaleados). A ellos sólo les quedarán el agua envenenada y las enfermedades consiguientes. Los campesinos llevan bastante tiempo peleando por su tierra, pero no han podido recurrir a la TV por una prohibición del Ministerio del Interior. Su única esperanza para frenar este proyecto es obtener ayuda de la Justicia Internacional. El mundo debe enterarse de lo que está pasando entre Chile y Argentina.

Pues eso, que ya lo saben:
PASCUA LAMA, un nuevo nombre que sumar a la lista de atentados ecológicos llevados a cabo por los avariciosos desalmados de siempre, en nombre, eso por descontado, del progreso de la humanidad.

Como medida de acción se facilita una dirección de correo electrónico (noapascualama@yahoo.ca) a la que se pueden dirigir correos reenviados en cadena, una vez alcanzadas las 400 firmas contra el proyecto. Yo ya he puesto la mía.

Y gracias, querida Ana, por el correo.