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viernes, 22 de abril de 2011

La Justicia Divina


Leo en internet que en Ibiza han detenido a un cura por abusar de ocho alumnos de su colegio, a lo largo de los tres últimos años. Tras las denuncias de los padres de un niño presuntamente agredido, aparecen los testimonios de siete afectados más y la Guardia Civil procede al arresto y puesta a disposición del juez del pájaro párroco en cuestión. El juez lo deja en libertad a las pocas horas de la detención, pero con cargos. Pese a ello, la diócesis a la que pertenece considera que no hay motivo para sanción canónica alguna, siendo así que hoy mismo presidirá la procesión del vía crucis, tal como estaba previsto... y lo de apartarlo de sus funciones ni se piensa.

Y atención a las razones que esgrime la Iglesia. En un comunicado, el obispado asegura que "respeta las actuaciones de la autoridad civil competente" -tiene guasa: 'respeta' pero no acata la sentencia del juez ("rechazamos enérgicamente cualquier insinuación penal contra él")-, y también destaca que ha promovido una investigación interna, invitando "a quienes se consideren afectados por la actuación del mencionado sacerdote a presentar ante el juez eclesiástico designado al efecto las quejas o denuncias que estimen adecuadas".

Un juez eclesiático (sic) es el llamado a poner las cosas en su sitio... ¿o es que acaso creían Vds. que la organización de dios se iba a someter así como así al tribunal de los hombres? Hasta ahí podíamos llegar.

Españoles, Franco... ¡ha vuelto!

martes, 19 de abril de 2011

La sofisticación según Benedicto


Denuncia Benedicto XVI que en España hay "formas a menudo sofisticadas de hostilidad contra la fe". Formas a menudo sofisticadas, hm... Me llama la atención el matiz. Aquí no se denuncian ataques frontales contra la fe, sino algo que al parecer sólo las mentes más avezadas son capaces de leer entre líneas. Es decir, que aunque no se aprecien esos ataques, haberlos haylos. Viene a decir que la hostilidad contra la fe se camufla en actos aparentemente inocuos que, en realidad, son maquiavélicos y muy dañinos. Y me vienen a la mente las palabras de ese asqueroso ex obispo belga Vangheluwe que le metía mano a sus sobrinos, sin malicia, casi sin querer, como un juego. En sus propias palabras: “no tenía nada que ver con la sexualidad” porque “lo que existía era intimidad”. Ha justificado que todo tuvo inicio “como un juego”, pero aclarando que “nunca hubo ni violación ni violencia física”. “Jamás me vio desnudo ni hubo penetración, no tenía la impresión de que mi sobrino se opusiera, al contrario”. Formas sofisticadas de pederastia. Muy sofisticadas, en verdad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

B-XVI y la naturaleza de las cosas


Dice Ratzinger que la homosexualidad es algo que está contra la naturaleza. Sostiene que no hay que discriminar a las personas homosexuales, pero, a renglón seguido, este superadministrador urbi et orbe de la moralidad las llama inmorales (menos mal que no había que discriminarlas).

Tengo a Ratzinger por un tipo de lo más instruido, y no se comprende que mienta tan descaradamente y a sabiendas precisamente aquél que, por su condición de mensajero directo de Dios, jamás debería hacerlo. Porque lo cierto es que la homosexualidad está plenamente presente en la naturaleza, tanto en la especie humana como en miles de especies más y esto lo sabe perfectamente este pedazo de docto cura alemán que tan bien se hace el sueco cuando le conviene.

Para más inri, no contento con descoyuntar la realidad todo lo que haga falta para adecuarla a sus tesis, va este hombre de dios y se dedica a recluir a todos los humanos homosexuales en el delicado jardín de lo moral y lo inmoral, en el que apenas queda ya sitio, pues son legión los curas de su congregación que aguardan allí el veredicto divino a causa de la pederastia o de su encubrimiento (a ver qué es aquí lo verdaderamente inmoral, padrecito).

En verdad os digo que no sé para qué abre la boca este gris individuo, si, cada vez que lo hace, la caga. Va de equivocación en equivocación sin coger resuello y, que yo recuerde, sólo ha sido infalible cuando hace apenas unos días ha dicho que lo de la infalibilidad papal es un bulo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Trece de 475


Un chismorreo que circula por ahí, disfrazado de informe, reúne 475 denuncias por abusos sexuales infantiles en Bélgica, presuntamente llevados a cabo por parte de miembros de nuestra Iglesia y durante casi tres décadas, a partir de 1960. Esto, a nosotros, dignos siervos del Señor, ni nos va ni nos viene, porque no deja de ser una nueva entrega del asedio a la comunidad de los creyentes al que ya estamos más que acostumbrados. Y todo es mentira, como siempre.

Lo que ya no es de recibo es que nos pretendan echar la culpa de que 13 de esas presuntas 475 víctimas se hayan suicidado. A nosotros precisamente, que no dejamos de insistir en que eso del suicidio es pecado mortal y de los más graves. ¡Ateos! ¡Desarrapados! ¡Facinerosos!

NOTA: Espero que los lectores no se tomen a mal el tono jocoso de la entrada. Trece suicidios son siempre trece suicidios de más. Pero es que hay que ser cura, por lo visto, para que no pesen en la conciencia.

martes, 13 de abril de 2010

Londres de mis amores...


Lo he dicho antes y lo repito ahora, a fuerza de caerles pesado: La ICAR (Iglesia Católica Apostólica Romana) está que no rige y anda como loca despejando balones pedofílicos a gritos, corriendo por todo el patio arriba y abajo, agitando los brazos desaforadamente y tropezándose una y otra vez con las sotanas. Tarcisio Bertone ha dado con la última explicación a tanto desvarío con los infantes: la culpa es de la homosexualidad y no del celibato, "como afirman muchos psicólogos". Y uno se pregunta quiénes son esos psicólogos, qué les dan de comer y en qué facultades han estudiado (o, mejor aún, 'con qué facultades' han estudiado, si es que de verdad han estudiado). Aparte de aquel estrambótico Aquilino Polaino y demás funcionariado del Opus, ¿hay alguien más en la sala que le dé la razón a Tarsicio?

Nacho Escolar nos recuerda que en el seno de la iglesia los hay que dicen que no es para tanto, que los curas pederastas se cuentan en todo caso entre el 1,5 y el 5% del sacerdocio, nada más. Teniendo en cuenta que hay unos 400.000 curas censados, estamos hablando de 6.000 a 20.000 delincuentes según la propia iglesia. ¿Dicho así les parecen muchos? Pues sepan que son todos maricones y que ahí es donde está el verdadero problema.

La cosa va cogiendo tintes rocambolescos. Las sotanas rasgadas de tanto ir y venir apenas logran tapar todas las vergüenzas y creo que falta muy poco para que la debacle sea total. A Benedicto se la tienen jurada los ingleses ateos, que están empeñados en hacer que Londres detenga al papa, cuando viaje a Inglaterra el próximo mes de septiembre, por su delictivo encubrimiento de los casos de pederastia. ¿Dónde hay que firmar?

martes, 6 de abril de 2010

Murmuraciones


La comprensible tribulación actual de las almas católicas se despejará en cuanto asimilen e interioricen el mensaje de su guía espiritual, el ex nazi Benedicto XVI (o nazi directamente, que no me he enterado yo de que se haya retractado de su pasado, condenándolo o pidiendo perdón). Dice Ratzinger que las acusaciones de pederastia hacia miembros de la secta que él dirige son sólo una maléfica coalición de murmuraciones y chismorreos vertidos con las peores intenciones. La iglesia se siente atacada y se defiende como puede -como haría cualquiera de nosotros-, pero está tan poco acostumbrada a no tener la sartén por el mango que actúa disparatadamente, con una torpeza extraordinaria, colosal, inconmensurable, esperpéntica. Despejan los balones a gritos. En eso deberían aprender de Mariano, siempre en su insobornable puesto de visir Iznogud, calladito como una pared, como si la cosa ésa de la corrupción no fuera con él. Ya vendrán tiempos mejores.

De un líder espiritual como el papa se espera, al menos, que tenga la suficiente sabiduría o savoir faire para sortear las situaciones adversas con algo de elegancia y lo último que debería hacer es parapetarse vergonzantemente en la impunidad de su cargo de jefe de estado para eludir posibles acciones de la justicia. Lo mínimo exigible en su caso -como hiciera el capitán del Titanic- sería hacer acto de contrición y arrepentimiento antes de ponerse a esperar -en soledad y con actitud de recogimiento- a que el mar cumpla con su cometido. Ya que la verdad ahoga, lo mejor es elegir el final más digno posible, reconociendo de una vez que las murmuraciones por sí solas no son capaces de abrir una brecha como la que ahora mismo luce el casco de hierro colado de esa nave de cuadernas ajadas, con veinte siglos de singladura, que ha perdido totalmente el rumbo.

viernes, 26 de marzo de 2010

Crimen Sollicitationis


El Vaticano tardó 350 años en pedir perdón a Galileo, pero ha tardado bastante menos, apenas dos días, en salir a la arena a defenderse de los leones que se han conjurado para merendarse a su religión. L'Osservatore Romano denuncia un contubernio mundial en contra de la iglesia católica: "como si fuese la única responsable de los abusos sexuales, lo que no se corresponde con la realidad". ¡Páralo, Paul! Yo no he leído ningún artículo de opinión o titular tendencioso que pretenda adjudicar a la iglesia romana la exclusividad de los abusos sexuales, así que la cita es, cuando menos, desafortunada, porque, dentro de su intencionalidad exculpatoria, reconoce de hecho parte de responsabilidad en el desastre.

Pero también señala el diario del Vaticano que los criterios de Benedicto XVI para afrontar los casos de sacerdotes pederastas son "transparencia, firmeza y severidad". Y eso sí que no. Aquí ya no cabe hablar de falta de fortuna en la expresión, sino de mentira pura y dura. Quien haya visto el documental que les enlazaba ayer, en este mismo blog, sabe que las directrices de Ratzinger nunca han sido ésas, porque es el mismísimo autor del 'Crimen Sollicitationis', un conjunto de procedimientos a seguir para el encubrimiento de curas pederastas. Nada menos que las normas vaticanas que han venido marcando el silencio de la iglesia durante los últimos años respecto a esta aberración.

Podrán argumentar que -además de cansino y pesado con el tema- estoy siendo demagógico, porque hablo como si la iglesia fuese la única responsable de la mentira en el mundo, lo que no se corresponde con la realidad. Yo no digo que sea la única en mentir, pero sí digo que miente. Y que encubre los abusos sexuales, también. Que eso ocurra en el ala norte del penal de Sing-Sing podría ser comprensible. Pero que ocurra en el seno de la iglesia, no. Y que la Justicia no intervenga raya en lo esotérico. Está tardando en dimitir, el Benedicto.

jueves, 25 de marzo de 2010

Alguien debería ver esto


Salvando los domingos, casi nunca incluyo vídeos en las entradas de este blog de ustedes, pero éste documental de la BBC, de cuarenta minutos de duración, creo que merece su atención. Es más, pienso que debería emitirse por televisión y en 'prime time', justo después de los telediarios, para que lo pudiera ver el mayor número posible de gente.

Pero esto es España y sé que es más que improbable que tal cosa suceda, así que lo difundo yo -igual que ha hecho don Ricardo-, por razones de higiene social y porque es bueno -muy bueno- que la verdad se sepa. Y la verdad se llama 'Crimen Sollicitationis' y es un invento de Joseph Maria Ratzinger, el actual papa. Pasen y vean.

martes, 23 de marzo de 2010

Citas insuperables (34)


"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra." - Joseph Maria Ratzinger, Benedicto XVI para los amigos, citando a su dios de hace veinte siglos, tratando de despejar balones a la desesperada, ahora que los casos de pederastia sacuden con fuerza la piedra de Pedro.

Muy bien, padre, pero aquí no estamos hablando de pecados, padre, sino de delitos tipificados en los códigos penales de Occidente, padre. No es lo mismo, se lo aseguro, dejar tarado a alguien de por vida aprovechándose de su debilidad o indefensión que largarse sin pagar de un restaurante o tener una amante. Aunque todas estas cosas sean pecado, créame: no son lo mismo. Al menos, para la Ley de los Hombres. Para la de su primo de Zumosol, no sé...

Yo nunca he violado a un menor, padre, así que, ya que la cosa parece ir de piedras, aquí tiene usted la mía.



jueves, 18 de marzo de 2010

La mayor red pederasta


Nos recuerda Nacho Escolar que, sólo en Estados Unidos, una investigación interna cifró en 4.392 el número de curas católicos acusados de pedofilia entre 1950 y 2002, el 4% del total. 384 fueron condenados, aunque la inmensa mayoría de ellos, 3.300 párrocos, ni siquiera fueron investigados porque ya habían muerto. 10.667 presuntas víctimas han presentado denuncias, y estas cifras son de 2004. La cuenta sigue hasta alcanzar cotas insoportables.

Normalmente, nadie en su sano juicio -y menos un gobierno- le daría un euro a una secta que hace la vista gorda cuando sus acólitos son pillados in fraganti en actos delictivos contra menores de edad. Y mucho menos dejaríamos a nuestros hijos en manos de una secta así. Si encima queda patente que esa institución encubre a los culpables y entorpece la acción de la justicia, entonces lo que corresponde es enjuiciar a la secta toda y exigirle toda clase de indemnizaciones. Aquí no estamos hablando de una academia de kárate perdida en el mapa ni de un campeón pedófilo venido a menos. Hablamos de algo mucho más grave, algo a lo que nadie parece querer meterle mano, para limpiar tanta excrecencia. Esto es lo que cualquier sociedad mínimamente sana haría. Es lo que dictan la razón y la higiene, pero ya se sabe que los caminos del señor son inescrutables.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La Culpa fue del Cha-cha-chá


Walter Mixa, el señor de la fotografía, con pinta de serio -no hagan caso del gorrito- y obispo de Augsburgo (Alemania), asegura que la pederastia en los colegios religiosos se debe fundamentalmente a la revolución sexual "en la que hubo críticos de la moral especialmente progresistas que preconizaban el contacto sexual entre adultos y menores".

Mixa reconoce la existencia de casos de pederastia, pero atribuye su proliferación a que, en el pasado, los responsables de la Iglesia fueron demasiado ingenuos a la hora de valorar los abusos sexuales cometidos por religiosos. "Probablemente, los cargos responsables en la Iglesia se adaptaron demasiado al espíritu de la época que incluso en el derecho penal propagaba la resocialización en lugar de la cárcel", dice el obispo. Traduzco: Si la Iglesia fue demasiado blanda con los pederastas, es porque se dejó llevar por el cachondeo generalizado de la época. Una vez más, la culpa les es ajena. No hay necesidad de contrición ni de arrepentimiento, porque Dios -como siempre- está de su parte. No fueron los curas, la culpa fue del Cha-cha-chá (que les volvió caraduras por la más pura casualidad).

viernes, 2 de octubre de 2009

Ah, bueeeeeno...


Interrogatorio de urgencia al prelado Silvano Tomasi, observador del Vaticano ante la ONU. Como es una alta instancia de la Iglesia Católica, él, menos que nadie, está autorizado a mentir. El autor -o sea, yo- se aprovecha sibilinamente de tan extraordinaria circunstancia, para distorsionar la situación con rumbo al esperpento. Si se alcanza o no la ansiada meta, es ya decisión de ustedes.

- Buenos días, monseñor. ¿Es usted pedófilo?
- No, no, hombre, por dios, quite, quite. Soy efebófilo, no confundamos los términos.
- Y ¿cuál es la diferencia?
- Que a mí los niños y adolescentes impúberes no me ponen. Pero póngame usted delante a cualquier guapetón que haya superado la pubertad, eso ya es otra cosa.
- Entiendo. Le van los jóvenes y no los niños.
- Eso es. La pedofilia es una monstruosidad, pero la efebofilia ¿qué tiene de malo? ¿Acaso usted no sucumbe ante la belleza de una piel joven?
- No.
- ¿Ah no?
- No.
- Bueno. Pues yo sí. Pero nunca he cometido actos impuros, que conste, ¿eh?
- Pero hay muchos curas denunciados por abusos a menores, es decir, por pederastia.
- Pero ésos son sólo un 5% de los curas y, además, son homosexuales.
- Ah, bueeeeeeeno. Ahora lo entiendo. Homosexuales. No siga. Ya me lo ha dicho todo.
- ¿Comprende ahora?
- Claro como el agua. Los homosexuales tenían que ser. ¿Cómo no se me había ocurrido?
- Lo manchan todo sólo con su presencia.
- Por eso Benedicto no los quiere en su Iglesia, claro.
- Por eso.
- Se acaba con los homosexuales y se acabó la pedofilia. ¿No es eso?
- Eso es.
- Entiendo. Padre... todo esto que me ha dicho... usted está completamente seguro de que es así, ¿no?
- Completamente. Es la más absoluta verdad.
- Pues no le molesto más, monseñor.
- Puedes marchar en paz, hijo mío.

Un instructivo paseo por la Wikipedia revela lo siguiente: La infantofilia es la atracción erótica o sexual que una persona siente hacia un bebé o niño (0 a 5 años). La pedofilia es la atracción erótica o sexual que una persona siente hacia un niño o preadolescente (5 a 12 años). La efebofilia es la atracción erótica o sexual que una persona siente hacia un adolescente cuando ha superado la pubertad (13 a 17 años).

Así que la cosa va por edades y por mayor o menor presencia de hormonas sexuales en los organismos en desarrollo. En cuanto a las edades que cita el prelado (11 a 17 años), reconozcámoslo, hay cierto baile 'bacalaero' de cifras en la frontera entre Pedolandia y Efebolandia, pero, en cualquier caso, la culpa es de los maricones de mierda y no de los curas buenos. La Iglesia sabe hilar fino con tal de escurrir el bulto, no me digan que no. En esto, como en todo, la experiencia es un grado. Y es que son ya más de 2000 años en el machito. Y se nota.

IMAGEN: Fotograma de Muerte en Venecia, de Lucchino Visconti.