jueves, 16 de diciembre de 2010

... pero a podrido de verdad


Marianne Ny, la fiscal sueca que tiene enfilado a Julian Assange, sabe muy bien -pero le importa un comino- que todo lo que rodea a este caso es un montaje perfectamente urdido por Anna Ardin y Sofia Wilén, las dos chicas supuestamente agredidas. Ambas dieron todos y cada uno de los pasos necesarios para que la situación desembocara en lo que ha desembocado, dentro del modus operandi de las fuerzas de seguridad suecas. Por ejemplo, no denunciaron agresión sino que fueron a pedir consejo a la policía, a sabiendas de que ésta abriría un caso de agresión sexual. El propio Twitter de Ardin contenía entradas -borradas por ella misma en días posteriores al suceso, pero rescatadas de las cachés de los buscadores por hackers avezados- que revelaban su profundo conocimiento de los pasos a seguir, en estricta sincronía con la legislación sueca, para lograr lo que ella misma denominaba 'seven step plan for revenge' (plan de venganza en siete pasos). Lo mismo que haríamos usted y yo, vamos.

Todo esto se sabe, es fehaciente, pero da igual. A Ny le importa todo -ya digo- un comino. Por enviar a Assange a los EE.UU., esta mujer se salta todos los manuales democráticos y civilizados. En palabras de John Pilger, afamado y galardonado periodista de investigación australiano, “The Swedes have managed to contravene almost every human right in this case – congratulations, Sweden. It is chaotic.” "Los suecos han logrado contravenir prácticamente cualquier derecho humano en este caso. Felicidades, Suecia. Es un desastre."

¡Felicidades, Marianne!
Gratulationer!

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