miércoles, 21 de julio de 2010

Crónicas de Berlín I


A ver cómo te lo explico. No es sólo la sensación de bienestar general que te acompaña en los paseos a pie o cuando tomas el tranvía para desplazarte de un barrio a otro, en un trayecto urbano que, por la distancia, equivaldría en tu isla a cambiar de municipio por dos o tres veces. Tampoco es el olor a bosque, impropio de una gran ciudad, que impregna todo el ambiente. Tal vez sea la aparente lasitud de la gente que ocupa las terrazas, la engañosa ausencia de prisas de los que se desplazan en bicicleta o la naturalidad con la que muchos caminan con una botella de medio litro de cerveza en la mano, sin que nadie lo cuestione.

En cualquier caso, lo que realmente conmueve a cualquiera que quiera integrarse en Berlín es la absoluta tolerancia que reina en todos lados. Suele ir acompañada de un respeto cívico fuera de lo común o, al menos, que va más allá del respeto que estamos acostumbrados a mostrar en España.

Vengo de disfrutar de un magnífico concierto de Hip-hop-free-jazz de altísimo nivel (Carlos Dalelane & Band), junto a mi compañera y nuestra hija de siete años, en el ACUD, un pub (casi mejor llamarlo centro cultural, porque tiene también sala de cine y de teatro, además de varios bares y salas de conciertos) con perros entre el público.

En cualquier otro sitio del mundo le habrían impedido la entrada a mi hija, por ser menor de edad. Aquí no. Un sitio que da la bienvenida a los perros no puede impedir el acceso a los seres humanos de corta edad, si quiere ser mínimamente coherente. Así que hoy entra todo el que quiere y sin pagar entrada, para disfrutar de la mejor música. Y hoy es miércoles. Un miércoles más de tantos.

5 comentarios:

  1. Ya estabas tardando. Gracias por compartir y hacerme viajar en cuatro párrafos a un lugar tan apetecible donde se tiene en cuenta al colectivo que somos todos y, además, con ese civismo -perdido, al menos, en esta latitud-. Disfrútenlo. Esperamos más crónicas. Un abrazo para los tres. Ana

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  2. Qué sana envidia la que me corroe en estos momentos. Siempre digo: Viajar me gusta tanto, que hasta cuando subo a una Güagüa me emociono. Un abrazo compañero, Rafa.

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  3. Pues lo de los perros en esta ciudad es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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  4. estaba pensando donde ir estas vacaciones con la familia, quizá vaya a berlín

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  5. Bueno, yo también estoy de vacaciones "relativas", mira tú por donde. Iba a llamarte pero, tras leer esto, ya sé lo que necesitaba saber. Me alegro de que esté bien, tú y tus chicas, y espero la ocasión de que nos volvamos a ver. Un abrazote

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