jueves, 25 de noviembre de 2010

La ONU sí que sabe condenar


El Presidente de la ONU, Ban-Ki-Moon, ha saltado de la silla nada más conocerse el ataque entre las dos Coreas. Le han faltado segundos para condenar el hecho, si bien actuando como un surcoreano más, antes que como el representante de todas las naciones que se supone que es y que además es por lo que se le paga (al menos, de cara a la galería). Si hubiera desempeñado su papel con un mínimo de celo, habría convocado a ambas partes para que dieran su versión de los hechos y dialogasen una salida no violenta al conflicto. Es lo que cabe esperar del presidente de un organismo mundial. Pero la reacción es comprensible, por humana: a Ban-Ki-Moon le ha hervido la sangre.

Precisamente la misma sangre que parecía no tener a la hora de condenar las atrocidades cometidas por Marruecos en la República Árabe Saharaui Democrática. Pero es que allí apenas hay coreanos. Una lástima... y una vergüenza.

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