sábado, 14 de marzo de 2009

E la nave va


Ojo al dato: "No toda bajada de impuestos reanima la economía"; "No es la Revolución de Octubre, pero no hay alternativa a la intervención pública"; "Estamos socializando las pérdidas sin que antes se socializaran los beneficios"; "La salida de la crisis no se hará con una vuelta atrás, sino con un cambio de modelo".

Es lo que veníamos diciendo y que parece de cajón, pero... ¿adivinan quién lo dijo esta vez? ¿Me creerán si les digo que ha sido Rodrigo Rato? ¡Toma ya! Rodrigo Rato, sí, nuestro Rodrigo. El flamante ex gerente del fondo monetario internacional. El que fuera ministro de economía del supergobierno más mejó de las españas y de la historia toda por los siglos de los siglos. El pretendido artífice del período de bonanza económica mundial del que acabamos de zarpar hacia nuevas e ignotas tierras (y digo 'pretendido', fíjate bien, porque tú y yo sabemos perfectamente que el milagro, en realidad, era el otro).

Alguien que pertenece a la élite del sistema, que ha gozado del reconocimiento social que otorgan los puestos en los que se manejan los dineros de verdad, siente de pronto la llamada a embarcar en la nave que ha de sortear la negrura, percibe que su destino consiste en trazar nuevos rumbos, más allá de la finitud, a todos los herederos de viejos y agotados tiempos, acaso en busca de los sueños incumplidos, acaso en busca de la esquiva felicidad. 

Señores, -ha venido a decir- para esta singladura se acabó el 'más de lo mismo'. A lo mejor, diciéndolo él -y no un rojo mindundi cualquiera-, a alguien (al fondo, a la derecha) le da por ponerse a pensar.


viernes, 13 de marzo de 2009

Serlo y parecerlo


En los últimos días, he escuchado varias veces esto: "La mujer del césar, no sólo debe ser honrada, sino parecerlo." Nunca he llegado a entender del todo que la frase haga recaer en la mujer la responsabilidad de ser y parecer honrada, y no directamente en el propio césar. ¿Debiera colegirse de esto que la honra o la deshonra es un tema que a los césares ni les va, ni les viene, ni les afecta en lo más mínimo? Yo mismo cojo y me contesto que no, que la observancia de la frase de marras debería ser exigible a todas las personas bajo el cielo, desde Catamarca hasta la Conchinchina, sea cual sea su condición social o pascual; me hago ver que, tal vez en tiempos de los romanos, el emperador estaba por encima del bien y del mal, pero que esto, en una democracia del siglo XXI, no tiene cabida. Es de justicia.

Sin embargo, la verdadera cuestión es: ¿qué demonios hago yo, en plenos idus de marzo, dedicándole un párrafo entero a la honradez y a las apariencias, si a la mismísima presidenta de la Comunidad de Madrid -que es a quien realmente más le debiera preocupar- el tema se las trae totalmente al pairo? ¿No será que se siente un poco césar?


jueves, 12 de marzo de 2009

El cemento armado


Perdonen que insista en lo que escribí hace dos semanas. Ustedes pensarán que seguramente arrastro alguna especie de trauma infantil que explicaría por qué me meto con los curas con tanta asiduidad. No me atrevo a decir que no lleven ustedes algo de razón, pero por ahora el único motivo que veo es porque se lo buscan, tú. Simplemente me pasa, poco más o menos, lo mismo que a mi admirado Pepe Alemán con su musa, J.M. Soria. Le creo -y le comprendo- cuando asegura que nada le haría más feliz que no tener que dedicarle ni una línea de sus escritos, pero que el dichoso prohombre no se deja. Y es que hay cosas, como cuando alguien te mete el dedo en el ojo en cuanto puede, que deben ser denunciadas. Para preservar la debida y urgente salud del ojo en primer lugar, pero también para que el 'oculicida' se vea retratado tal como es, por sus actos, para el público escarnio, si procede. ¿Estamos de acuerdo en esto? Pues ahí va entonces, en rigurosa negrita, mi denuncia, no por sabida menos cierta:

La ambición de los jerarcas de la iglesia católica en España no tiene límites. Su caradura tampoco.

Por lo menos esta vez he podido ser breve, gracias a don Gustavo Vidal que lo explica mucho mejor que yo, de aquí a Roma.


miércoles, 11 de marzo de 2009

Obama no es de Krypton


Un día después, hete aquí a Obama de nuevo, elevando el listón de las cosas bien hechas. Si ayer suscitaba el cabreo de los fundamentalistas religiosos -y el aplauso de la ciencia- con lo de las células embrionarias, hoy ha sorprendido a los escépticos -a mí entre ellos- con un maravilloso golpe de timón hacia un comportamiento más sensato de los EE.UU. a nivel internacional, apoyando, con el anuncio de su presencia, la Alianza de Civilizaciones. Parece que paulatinamente se va extendiendo la certeza de que es mejor hablar con los vecinos con los que convives que liarse a cañonazos hasta acabar con ellos. Es lo que algunos, despectivamente, llaman 'buenismo'. Yo lo llamo 'sentido común' y estaba haciendo mucha falta.

Pero no puede uno llamarse a engaño, porque es obvio que la asistencia a la Cumbre de Turquía no deja de ser un mero gesto de cara a la galería. No cabe esperar, por ejemplo, que EE.UU., acostumbrado a utilizar la fuerza para imponer sus intereses y controlar los recursos naturales, desmantele una sola de sus
737 bases militares estratégicamente diseminadas por todo el planeta. La tremenda estructura de poder que ha venido condicionando las políticas de la primera potencia militar de la Tierra no va a permitir a su presidente pasarse de la raya lo más mínimo, aunque el muy audaz se empeñe en poner a prueba los límites de su capacidad de acción. Valor no parece faltarle, desde luego.
La pregunta obligada que me hago es hasta cuándo durará vivo este hombre. O, más bien, hasta cuándo le dejarán vivir. Él no es un supermán -¿alguien lo pone en duda?- y, aunque su cargo le confiera más poderes que los que puede llegar a poseer cualquier otro ser humano, éstos no pueden impedir que una bala perdida le busque durante algún desfile. A ver si esta vez hay suerte y ninguna le encuentra.



martes, 10 de marzo de 2009

Dios no investiga, el hombre sí


Me los imagino echando espuma por la boca, a los guardianes de la moral -de su moral-, a los centinelas de occidente, a los beatos luchadores contra las malas artes del maligno malo malísimo, a los elegidos de dios -de su dios-. Me los imagino buscando consuelo en sus superiores ("padre, ¿cómo es posible?") y al superior dándolo ("el hombre se ha alejado de dios, hijos míos... devolvámoslo a su vera, con la fuerza si es preciso.").

Esto ya ha ocurrido muchísimas veces con anterioridad, casi siempre acompañando cual sombra a los avances que ayudan a nuestra especie a situarse en el mundo, a ganar su autonomía y a poner las cosas en su sitio sin la intervención de entes pretendidamente superiores. Así, cuando se quisieron realizar las primeras autopsias a cadáveres humanos para aprender de qué estaban hechos nuestros cuerpos, montaron en cólera y encendieron las hogueras. Lo mismo hicieron con aquéllos (con aquéllas, sobre todo) que ejercían unas rudimentales artes curativas muy sospechosas. O con cualquiera que osara poner en duda el dogma impuesto. Pero la curiosidad humana no tiene límites y, en cuanto los hechos observados comenzaron a demostrar fehacientemente que la tierra era redonda, ellos tuvieron que dedicar esfuerzos ímprobos a aplanarla como fuera, a golpe de misales, biblias y encíclicas. El día que las mujeres reivindicaron su derecho al voto, se opusieron con todas sus fuerzas, manteniendo que era un ser inferior al hombre (en muchas de sus estructuras mentales y jerarquías eclesiásticas, lo sigue siendo). Y, aún hoy, no veas cómo se ponen cada vez que una pareja prefiere optar por el divorcio antes que seguir esperando a que la muerte mejore una relación que se ve que va claramente proa al marisco.

El oscarizado Amenábar lo dijo claro una vez. Le preguntaron por lo que pensaba de los que se oponían al matrimonio entre homosexuales. Contestó, poco más o menos, que no importaban, que eran los mismos que hace 100 años les negaban el voto a las mujeres. Lo escuché y sobre la marcha encontré el sosiego que me faltaba: "No importan." Lo dijo sin acritud, ni ira, ni resquemor, ni odio. Lo dijo suave y displicentemente... y yo lo vi claro: "No importan". Los habrá siempre, pero no importan, avanzamos pese a ellos.

Hoy, al igual que hace 50, 100, 500 o mil años, el instinto pirómano arrecia en los enardecidos de la hogueras, porque, esta misma tarde, Obama ha dado licencia para la investigación con células madre en los Estados Unidos de Norteamérica. Y ya veo montado el armagedón por parte de las iglesias todas de un país en el que el más del 60% de la gente piensa que Jesús va a venir a la tierra en esta generación (y esto, por desgracia, no es coña). Pero Obama, como presidente que es, no se ha andado con titubeos y lo ha explicado alto y claro al que no lo quiera entender: "es una decisión tomada sobre la base de los hechos, no de las ideologías". Amén. Avanzamos pese a ellos.


lunes, 9 de marzo de 2009

Cumbre Mundial de Negacionistas


Seguramente se levantó aquel día con el pie izquierdo (lo que, en su caso, sólo puede ser considerado una fatalidad), se dirigió a su gimnasio personal tomando una infusión por el camino y comenzó con la primera de las cuatro tandas diarias de 500 abdominales. En la incorporación nº 438 sintió un pinchazo, pero prosiguió con determinación espartana hasta completar la serie. En la ducha abrió el grifo del agua caliente un poco más de la cuenta y se escaldó la mano. Minutos más tarde, una inesperada arruga en el puño de la camisa le confirmó que ése, efectivamente, no era su día. El desayuno tampoco fue mejor, porque los kiwis estaban demasiado maduros, con muy pocas vitaminas ya. Nada de esto por separado tendría importancia, desde luego, pero a nuestro hombre le pudo la suma de tanta desgracia. Con el singular aplomo que le es propio, cincelado durante su etapa de gran estadista, retornó al dormitorio conyugal donde su esposa acababa de desperezarse, se sentó en el borde de la cama dándole la espalda y, con el tono que sólo un expresidente como él sabe emplear, balbució: ¡No vamos! 

domingo, 8 de marzo de 2009

Domingo Pop


Hoy es domingo, no sé si ya lo suficientemente primaveral o no, pero domingo al fin y al cabo. A los que no tengan que cumplir con su deber sagrado de ir a misa o prefieran disponer de ese tiempo para dedicarlo a otros menesteres más lúdicos, lúcidos e interesantes, les recomiendo solazarse con The Birkins, una deliciosa banda pop de Gran Canaria, aunque esto último pueda parecerles extraño, sonando como suenan. Pasen, vean... y escuchen. El mundo es grande y nuestro. Nos lo dicen estos chicos de San Mateo.