jueves, 1 de diciembre de 2011

La base de una civilización



Dice Esperanza Aguirre que "la mejora del sistema educativo hará que los jóvenes españoles vuelvan a estar a la altura de los jóvenes de las naciones más avanzadas". Y todo eso me suena a música celestial y me digo que a ver si es verdad que mejorará el sistema educativo aplicándole esos recortes que vienen bajando por la cuesta a toda mecha. Por otra parte, me intriga eso de decir que 'vuelvan', porque la verdad es que no recuerdo que los jóvenes españoles hayan estado alguna vez a la altura que Esperanza dice, pero si ella lo dice...

Ya me estaba frotando las manos con satisfacción, en vista de que mis temores y recelos respecto a las políticas educativas del PP eran infundados, cuando me encuentro con que la mejora que Aguirre tiene proyectada la piensa hacer con los valores del cristianismo, que calificó de trascendentales: "Hoy constituyen la base de la civilización occidental. Nadie debe ni puede ignorar el origen cristiano de valores como la igualdad esencial de todas las personas, la dignidad inviolable, la piedad, la compasión o la paz". Y se queda tan ancha.

En primer lugar, la época gris en que la educación de este país dependía exclusivamente de las diócesis y parroquias no fue de las más brillantes precisamente en lo referente a la excelencia académica. Y en segundo lugar, esos valores, señora marquesa, no tienen para nada su origen en el cristianismo, pero ni de lejos. Son mucho más antiguos que Jesucristo. Incluso que Matusalén. Incluso que usted misma. Aunque no se lo crea.

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