sábado, 4 de julio de 2009

Escenas Celestiales XII


- Veo que llevas calcetines blancos. Lo siento pero no se puede pasar.
- ¿Cómo que no se puede pasar? Tengo todo el derecho del mundo a entrar.
- Las órdenes son claras. No pasas... ¿Cómo? - pregunta el portero enchaquetado al aire mientras presiona con el índice un chicharito que lleva en el oído. Con sonido de frecuencia telefónica, escucha la voz del Jefe, en persona, que le dice:
- ¡Déjale pasar, Pedro! ¿No ves que es Michael Jackson?
- Has tenido suerte. El Jefe me ha dicho que pases.
La verja dorada se abre de par en par y Michael entra muy chulillo por el pasillo de nubes, ajustándose el sombrero. A su paso, las baldosas del suelo se iluminan.
- Pero no pienso quitarte la vista de encima, ¿me oyes? Te estoy vigilando, Jackson. ¡Siempre vigilo!

Michael camina y camina por un paisaje nublado y yermo, encendiendo más y más baldosas sin querer. Mientras esto sucede, van apareciendo puntitos negros por todo el horizonte, que se agrandan conforme se le acercan. Cuando se quiere dar cuenta, una multitud de almas se ha arremolinado a su paso. Le han reconocido. Desde las más altas alturas desciende raudo un ejército de ángeles para verle de cerca. Poco a poco, el germen de un murmullo casi imperceptible va cogiendo forma y aumentando de volumen hasta convertirse en un estruendo de vítores, aplausos y silbidos. Cada alma y cada ángel habla en su idioma particular, pero, como ya es habitual en este lugar, se entienden perfectamente y el grito es uno sólo: ¡Haz el Moonwalk, haz el Moonwalk, haz el Moonwalk!

Y lo hizo. Vaya si lo hizo. Griterío ensordecedor. Los más viejos del lugar recordaban haber visto algo parecido cuando llegó Robin Hood y se puso a disparar flechas como un poseso, pero entonces todavía había muy pocas almas en el cielo. Nada que ver con esta vorágine de multitudes desarretadas. La cosa se estaba saliendo de madre, obviamente. Se trataba de una idolatración en toda regla y había que hacer algo y pronto. Dios no se anduvo con chiquitas y transformó sobre la marcha aquel espíritu bailón en una llama iridiscente de amor y paz que permaneció inmóvil y apenas titilante a partir de entonces y para siempre jamás. Para qué fue aquello. La gente casi se le echa encima. Allí se dijo de todo. Menos mal que era Dios y no tardó en hacerse con el control de la situación. San Pedro llegó al cabo, cogió los calcetines blancos junto al resto de ropajes que yacían inertes en el suelo, observó durante algunos segundos la llamita que se estremecía delicadamente en el éter sin hacer ruido ni molestar a nadie, y, sin decir una palabra, se dio media vuelta para dirigirse con paso cansino hacia la entrada de aquel antro de perdición, a continuar con su labor de siglos, como si nada de esto hubiera pasado.

viernes, 3 de julio de 2009

El último graznido


Compungido, desolado, inerme, anonadado, derrotado, atónito, estupefacto, extrañado, pasmado, patidifuso, decepcionado, triste, ensimismado, meditabundo, pensativo, abismado, abobado, boquiabierto, patitieso, alelado, enajenado, tarado, deprimido, fuera de combate, noqueado y, por último, sin palabras. Así estoy yo, más o menos, biorritmo ariba, biorritmo abajo.

Porque he estado esperando sus palabras de alivio durante dos y tres días, sin que llegasen. Porque esperaba verle el lunes pasado a las siete ante la embajada de Honduras en Madrid y no fue (he revisado el poco material fotográfico que ha caído en mis manos y no aparece por ningún lado, nadie me asegura que estuviera, hay quien incluso sostiene que en ese momento estaba en otro lugar). Yo ya no albergo dudas: no fue.

Porque yo le tenía por un recio demócrata, pero no ha querido defender la democracia cuando, como y donde más falta hace, como haría cualquiera. Porque, encima, hoy le ha querido dar visos de legitimidad a todo un señor golpe de estado. Porque él, en definitiva, ha dejado de ser mi ídolo.

Me ha dejado huérfano, el muy desgraciado. Ya no hay consuelo para mí.

jueves, 2 de julio de 2009

Yes We Can!


Tras el escueto interludio de ayer, a base de 'caviar' iraní, volvemos a Tegucigalpa, maravillosa ciudad donde las haya, con un flamante y encorbatado presidente impuesto hace unos días por los militares y de nombre Roberto Micheletti. 

Volvemos a Honduras, pues, y lo hacemos vía Washington, distrito de Columbia, donde un consternado Barack Obama pide "respeto a las normas democráticas". Es ya de por sí buena noticia que EE.UU. critique un golpe de estado de derechas en América Latina, pero para mí que Obama se ha quedado corto. Si yo fuera algo parecido al presidente del mundo mundial y nadie me pudiera toser, me consternaría a lo bestia, sería sin duda algo más expeditivo y, en lugar de pedir tan amablemente el susodicho respeto, lo exigiría. Para no repetir los pecados de otros, lo haría desde el estrado principal de la ONU, o mejor desde la explanada exterior del edificio neoyorquino que la alberga, rodeado de cascos azules y con cara de pocos amigos. Igual hasta me vestía de soldado, no te digo que no. Miraría a cámara fijamente, entornando los párpados con fiereza, como si mirase al mismo Micheletti a los ojos, y, juntando hacia arriba las puntas de los dedos de la mano derecha, para que me entienda perfectamente, le diría algo así como: "Roberto, Roberto, ma che cosa fai?... Lascia Zelaya ritornare... o ti farò un'offerta che non potrai rifiutare." *

Y así de rápido conseguiría la resolución del conflicto hondureño mediante el empleo de la política. Pero, claro, eso sería injerencia en los asuntos internos de un país y está muy mal visto por la comunidad internacional... cuando no tienes petróleo.

* Roberto, Roberto, pero ¿qué haces?... Deja que vuelva Zelaya... o te haré una oferta que no podrás rechazar.--

miércoles, 1 de julio de 2009

Irán y su excelso sótano


La democracia -nuestra democracia- es imprescindible y urgente en muchas partes del mundo, pero sobre todo en dos: Cuba e Irán. En Irak, por ejemplo, ya la hemos instaurado y andan la mar de contentos. Es cierto que quedan otros muchos países por democratizar -Arabia Saudita o Corea del Norte, por ejemplo-, pero no tememos que peligre el libre acceso a sus reservas petrolíferas o que nos lleven la contraria de forma seria, así que la cosa no es tan apremiante. Cuba, que es casi un caso perdido, no nos aporta oro negro ni nada de nada, pero su insolencia merece un castigo que tarde o temprano llegará. Irán, en cambio, aunque parezca que no se mete con nadie, es un país asentado sobre una de las mayores bolsas de crudo que existen y, desde que los ayatollahs derrocaron a nuestro Sha, se han vuelto díscolos y egoístas con ese subsuelo que, en justicia, nos pertenece. Allí aún podemos hacer algo. Ahmadineyad ha cometido un fraude electoral de dimensiones épicas -quién puede siquiera dudarlo- y Mousavi -nuestro hombre- es el vencedor por goleada. A ver si, mediante SMS y vídeos de móviles distribuidos por internet, el mundo se da cuenta, pardiez, que sólo Aznar parece tenerlo claro de verdad.

Aunque siempre habrá ingenuos, como Thierry Meyssan, que no entienden de qué va esto de la democracia. Miren lo que dice, el muy desgraciado: "Por mi parte, yo me considero un demócrata. Yo doy la mayor importancia a la voluntad popular. No entendí por qué había que proclamar la victoria de George W. Bush sin terminar el conteo de los votos de los electores estadounidenses de La Florida. Tampoco entendí por qué, como lo hizo la burguesía de Caracas, había que felicitar a Pedro Carmona por encarcelar a Hugo Chávez, el presidente que el Pueblo venezolano había elegido. No entiendo por qué hay que llamar «Señor Presidente» a Mahmoud Abbas cuando impide la elección de sucesor secuestrando a los representantes del Pueblo palestino en los calabozos israelíes. No entiendo por qué se está preparando la aplicación del Tratado Constitucional Europeo, con un nombre diferente, cuando ese tratado fue rechazado por los electores europeos. Y en este momento, no veo en nombre de qué fantasmas tendría yo que alentar a la población de los barrios del norte de Teherán a pisotear el sufragio universal, y a imponer a Mousavi en el poder cuando el Pueblo se pronunció mayoritariamente por Ahmadineyad."

¡Y se declara demócrata, el tío! Qué sabrá él...

martes, 30 de junio de 2009

Citas insuperables (9)


"No ha sido un golpe de Estado sino una sucesión constitucional." - Roberto Micheletti, presidente interino de Honduras.

Micheletti no es un capo de la mafia aficionado al bel canto, tal y como su nombre y la foto podrían inducir a pensar, sino el presidente impuesto tras el golpe militar de Honduras.

Capo de la mafia o presidente impuesto por el ejército. Aunque no se lo crean, hay diferencia entre ambas cosas. O eso me han dicho.

lunes, 29 de junio de 2009

Golpe en Honduras


Creo que nadie se puede hacer el sorprendido, a estas alturas (o, más bien, a estas honduras). El golpe de estado perpetrado por el ejército hondureño estaba cantado desde hacía días. Se sabía que Zelaya peligraba en su puesto de presidente, pero nadie ha hecho nada para impedir que ahora mismo esté exiliado, vivo de milagro y junto a su familia, en Costa Rica. Los generales han desempeñado diligentemente su papel, siguiendo al pie de la letra un guión que tiene más de cien años de antigüedad. La derecha terrateniente y la aristocracia de Tegucigalpa no iban a consentir así como así que la democracia les arrebatase sus privilegios, así que golpe al canto. No más Venezuelas, no más Bolivias, no más hacer el tonto.

Es una lástima que, por una vez, a mi admirado Aznar le haya abandonado el desodorante de sus célebres dotes analíticas. El pobre hombre se ha puesto como loco a
reclamar la intervención extranjera en Irán para acabar con el fraude electoral del "fanático Ahmadineyad", sin reparar en que lo de Honduras es mucho peor: no se trata de un fraude electoral cualquiera -como el que protagonizó Estados Unidos en 2004, por ejemplo-, sino que es la aniquilación misma de la democracia.

Como nuestro hombre es uno de los mayores defensores de la democracia que han visto mis ojos -y los de ustedes también, aunque pretendan dudarlo-, estoy seguro de que, en el transcurso de las próximas horas, dos o tres a lo sumo, procurará por todos los medios arrojar algo de luz acerca de lo que hay que hacer en un caso como éste que, seguramente, está causándole desvelos. Por cierto, en Madrid, a las 19:00 de hoy lunes, está prevista una concentración frente a la embajada de Honduras. C/ Rafael Calvo 15. Metro Iglesia o Rubén Darío. No sé si decírselo, para que no deje de ir.

domingo, 28 de junio de 2009

Domingo Jackson



El homenaje es obligado. Parece haber consenso en que Elvis es el Rey del Rock. Michael, pese a sus buenos intentos, no es el Rey del Pop, porque esto en sí es un contrasentido. El Pop es música popular que no admite estratificación aristocrática, esto es, dictada desde arriba. Y 'arriba' ha sido, durante mucho tiempo, la industria discográfica que hoy fenece a la par que prospera internet (¡condenado invento!). Los reyes populares, si acaso, son reyes porque lo dice el pueblo. No ha sido el caso. No ha habido la unanimidad que el fenómeno requería. Yo mismo tengo mis reservas, porque Harrison o Lennon le dan veinte vueltas, sin ir más lejos.

Pero lo que nadie -repito, nadie- puede negar es que es el Rey del BDH (Break Dance Hipnótico). Deléitense con el vídeo que acompaña estas líneas y traten de imaginarse -apuesto a que no son capaces- el espectáculo que debe de estar dando allí donde esté, ahora que encima se supone que no pesa nada. Y después, ya en misa, me rezan una oración por los ángeles encargados de tenerle quieto.