sábado, 21 de marzo de 2009

Premio Canarias 2009


Me da igual lo que digan o hagan y me da igual en qué clase de estantería acabará. El premio es para José Antonio Ramos, por méritos sobradamente reconocidos y porque es de justicia.

Otra cosa es que no se lo hayan querido dar. Ellos sabrán por qué.

viernes, 20 de marzo de 2009

En defensa de la vida
































Con la inminente campaña antiabortista, la iglesia católica española se retrata una vez más como la gran embaucadora y manipuladora de conciencias que es. ¿Pues no ponen a un bebé rollizo y risueño como la víctima potencial de los que simplemente abogamos por una correcta regularización de la interrupción del embarazo? El sonrosado querubín de la foto no corre peligro alguno (en el supuesto, claro, de que no haya ningún cura pederasta cerca), así que, ¿a quién pretenden engañar? ¿Quién coño ha propuesto la matanza indiscriminada de niños? ¿A quién demonios acusan de defender tal monstruosidad?

Demagogias aparte, lo que resulta más hiriente es la hipocresía que siempre adorna sus acciones del modo más obsceno. Si su defensa de la vida fuera honesta, se las pasarían enviando cientos de misivas cada día contra las penas de muerte que se aplican por todo el mundo, destinarían alguna parte de sus fondos a llevar a cabo acciones de alcance universal que harían palidecer las de Amnistía Internacional, no se comportarían como gamberros medievales en África con su insistencia en hablar de sexo donde se muere de hambre, y, sobre todo, jamás se habría producido la foto que, de forma verdaderamente lamentable, protagoniza esta nueva y mucho más lograda versión del cartel original, vista en el blog de don Hugo, que aquí publico para solaz de todos ustedes.

Y además me acabo de enterar de que el lince del anuncio original ni siquiera es un lince ibérico, sino uno asiático que, por ahora, no está en peligro de extinción. La guinda.

jueves, 19 de marzo de 2009

El ejemplo japonés


AIG es la aseguradora por antonomasia en los EE.UU. Para salvarla de la quiebra, el gobierno norteamericano decidió inyectar 170.000 millones de dólares para sanear sus maltrechas finanzas. Acto seguido (no había hecho la aguja hipodérmica más que rozar la piel), los altos cargos de tan egregia empresa acordaron, con un medalagana deliciosamente naif, el gracioso reparto de 165 millones de dólares en bonificaciones a sus diligentes personas. Seguro que lo recuerdan ustedes.

El secretario del tesoro, Timothy Geithner, ha anunciado ahora que esa cifra se quedará en la jeringuilla. Yo dudo mucho que la medida sirva para que esos 165 sean reembolsados o devueltos (más bien estoy seguro de que no lo serán). Aún así, la decisión me parece acertada. Pero lo mejor de todo es que un republicano, el senador Charles Grassley, ha adelantado a Obama por la derecha, invitando a esos directivos a seguir el ejemplo japonés: pedir en primer lugar perdón públicamente y tras esto optar por "dimitir o suicidarse". Secundo la moción, pero le ha faltado conminarles a que, antes de optar, devuelvan lo robado.

miércoles, 18 de marzo de 2009

En un Hawker 800 cualquiera (2)


Estaba a punto de poner un tres cuando reparó en que ya había uno en la misma fila. Error. No se podía completar el sudoku, vaya por dios. Disimuló como pudo el disgusto, dejó a un lado la revista y trató de conciliar el sueño, emulando a su anfitrión, pero su sobreexcitada mente no le dejaba: "Yo nací para esto... y para cosas mucho mayores, menudo soy. ¿Me tomaré otro whisky? No, mejor un seltz. Tengo que decírselo, se va a alegrar tanto... ¡Dios, me falta un gemelo! Ah no, falsa alarma. Lo de ir de pesca nunca me ha gustado, pero en fin. Mira esas dos, de cháchara... que no han parado desde que salimos. Tengo que ir al baño. Eso debe de ser Suiza. Mira que es bonita Ginebra... ¡Coño, que me meo!"

Tras la micción, se miró en el espejo y se alisó el cabello. Perfecto. Todo estaba en su sitio, de forma impecable. Pero un estertor de hambre le devolvió súbitamente a su condición de mortal. Salió del aseo con solemnidad. No sabía qué debía de hacerse en estos casos, era tan fácil rebasar la línea de las buenas formas... Una vez más, su proverbial instinto hizo el trabajo, él sólo se dejó llevar y preguntó en voz alta y campechana: "¿Nadie más tiene hambre?" 

Su mujer le asaeteó con una mirada recriminatoria, pero la anfitriona echó mano de su enorme don de gentes para aliviar el frío que de repente se había instalado en la pareja. "¡Me comería veinte salmones!" -exclamó entre carcajadas. Se levantó y, sin mediar ceremonia alguna, extrajo de un roperillo unas bandejas de comida y unas copas que repartió entre los viajeros. Risas, frutos secos, salmón con eneldo en frío y Dom Perignon. De postre, marrons glacés. Tras el refrigerio, ya roto definitivamente el hielo, nuestro hombre se lanzó a hablar varias veces más alto de la cuenta. Pero el viejo no se despertaba.


martes, 17 de marzo de 2009

Citas insuperables


"No hay espacio para políticos con minúscula, que no ven más allá del día siguiente, que no valoran más que la encuesta de la semana o el eslogan más o menos afortunado. España necesita líderes políticos de altura." - josé maría aznar lópez



lunes, 16 de marzo de 2009

En un Hawker 800 cualquiera


De todas las maravillas a las que su cargo le había dado acceso, ésta era de las mejores, sin duda. Pocos mortales tienen la oportunidad de saber lo que se siente al paladear un exquisito malta con hielo, relajado en un pedazo de sillón de auténtico cuero vacuno y aletargado por el suave runrún de dos motores de 20,7 Kn que te llevan a 840 kilómetros por hora y a 40.000 pies de altura hacia el parnaso y sin escalas. Ahora él -pensaba, mientras subía, uno a uno, los cinco peldaños del reactor- iba a ser uno de esos pocos. Se lo merecía, después de todo lo andado, ¡qué diantres!

Manteniendo el tipo con británica flema, como si el fascinante entorno le resultara de lo más familiar, se apoltronó en el asiento indicado y elogió a su anfitrión la decoración y el buen gusto en la elección de la tapicería. La costumbre de años le llevó a buscar el cinturón de seguridad para abrochárselo, pero sus proverbiales reflejos le avisaron a tiempo de que no hacía falta y de que, además, no había. No en un avión como ése, un avión para los elegidos, para los que se manejan sin trabas ni ataduras de ningún tipo. El avión de los que triunfan. Un avión donde tú pones las reglas. Su avión.

En el trayecto hasta la cabecera de pista fueron despachadas todas y cada una de las cuestiones de índole técnica que pudieron suscitarse, de forma que el despegue aconteció en el más absoluto silencio hasta que la nave se estabilizó en altura y velocidad de crucero. Aprovechó entonces para pasear con disimulo la mirada por los mil y un detalles: las rutilantes luces del cockpit, el aura celestial de la luz indirecta reflejada en la bóveda de kévlar, el brillo de la madera de boj exquisitamente lacada, la perfección en todas las costuras y remates del imponente mobiliario, el ikebana de orquídeas sobre la mesita... Aceptó el whisky que le ofrecían y cerró los ojos con el primer sorbo ya en la boca. Su olfato tampoco supo permanecer ajeno a la sutil mezcla de aromas que sólo el más exclusivo de los lujos puede proporcionar. En el hilo musical sonaba el canon de Pachelbel. Aquello fue ya demasiado. Nuestro hombre se encontraba literalmente al borde de las lágrimas. Pensó que era el momento ideal para agradecerle a su anfitrión todas sus atenciones. Le iba a hacer muy feliz con una noticia que le tenía guardada para la ocasión, pero, cuando le inquirió al oído por su nombre de pila, no le respondió. Se había dormido.

"Tengo que contárselo, tengo que contárselo" -se decía para sus adentros. Faltaban unas cinco horas para llegar al destino y el tiempo transcurría con una lentitud exasperante. Reparó en el estropicio que estaba causando en sus uñas, cesó de mordisquearlas y abrió una revista de pasatiempos. Cada tanto, distraía sus ojos del sudoku para dirigirlos con impaciencia al vecino de asiento. ¿Se despertaría alguna vez?

Nota del Autor: Continuará y cualquier parecido con la realidad es pura chiripa.


domingo, 15 de marzo de 2009

Cuidado con los resbalones


Nota aclaratoria: Escribí esta entrada hace una semana, pero he creído conveniente no publicarla hasta hoy, con el festival ya clausurado o a punto de hacerlo.

Al final va a ser cierto que el X Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria ha arrancado sin alfombra roja. Desde hace semanas lo venía leyendo en los titulares, pero creía que se trataba de una metáfora para significar que el nivel de gastos se reduciría en comparación con el boato de las anteriores ediciones. Ha resultado no ser una metáfora y este año no hay alfombra.

Si la jugada obedece a una audaz estrategia de marketing sin precedentes, dispuesta a situarnos en el orbe como el único festival de cine cuya inauguración acontece sobre el pavimento crudo, pues vale. Además de audaz, me parece fascinante, como todo lo que conlleva cierto espíritu transgresor, y sólo cabe desear a la iniciativa la mejor de las suertes. Pero si lo que querían nuestros dirigentes es hacernos saber que hay crisis, ya les digo yo que no hace falta, gracias, que lo sabemos desde hace bastante tiempo, porque nuestros sueldos nos lo dejan bien clarito desde la primera semana del mes. Y si lo que buscan es que pensemos que se solidarizan con nuestra miseria y que nos acompañan en el sentimiento, improvisar unos músicos ataviados como vagabundos, interpretando alguna marcha fúnebre, al pie de la escalinata, habría sido muchísimo más acertado. Y bastante más original, por cierto, aunque tal vez algo más caro, claro.

Yo, ignorante de mí, de haber podido elegir, para abaratar costes habría limitado el número de cañones del escenario del carnaval o habría salvado de la quema a dos o tres voladores de los gordos en el entierro de la sardina. En cualquiera de ambos casos, no creo yo que nadie hubiera reparado en su ausencia. Pero una alfombra... y roja... y en la inauguración de un festival internacional de cine... que
algunos incluso valoran entre los mejores de España... ¿no habría sido mejor hacer los recortes en otros apartados presupuestarios menos expuestos a los flashes, como, por ejemplo, en los sueldos, dietas y demás emonumentos de los que deciden estas cosas?

Nota aclaratoria 2: Esta misma noche y dentro del festival he podido indagar algo sobre la ausencia de la alfombra y sólo puedo decir que estoy de acuerdo con la decisión tomada. Aunque desde fuera cueste algo comprender la resta de glamour, lo cierto es que me parece que ha habido buenas razones. En cualquier caso, no me corresponde a mí exponerlas. Faltan explicaciones de cara al espectador, pero no soy yo quien debe darlas. Eso también va en el sueldo.